1 REYES 6:11-13 RVR1960
* (v11) “Y vino palabra de Jehová a Salomón, diciendo:”
* (v12) “Con relación a esta casa que tú edificas, si anduvieres en mis estatutos e hicieres mis decretos, y guardares todos mis mandamientos andando en ellos, yo cumpliré contigo mi palabra que hablé a David tu padre;”
* (v13) “y habitaré en ella en medio de los hijos de Israel, y no dejaré a mi pueblo Israel.”
Ya habían pasado 4 años y 2 meses desde que Salomón empezaba a reinar y fue en este tiempo que “comenzó él a edificar la casa de Jehová.” (v1b). Dándonos mas detalles de los materiales y de la estructura (v2-36); y en medio casi de esta edificación que tomaría 7 años, Dios le habla a Salomón las palabras que marcan nuestra reflexión en esta mañana.
Muchos se enfocan en edificar, olvidando ciertamente porque edifican. Dios le recuerda a Salomón, que más que una edificación el quiere que ande y guarde lo que él ha dicho, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, y solo así él cumpliría el estar con él, habitar y estar con su pueblo.
No priorices un deber, un trabajo, por tu relación con Dios. No cumplas tu ministerio, sin presencia de Dios. Salomón construía un templo hermoso, bello, lleno de oro por todos lados, maderas finas, diseños, figuras, etc todo con excelencia pero Dios en el proceso en mis palabras le dice: no te olvides de mi. ¡Aleluya! Anda y guarda lo que Dios te a declarado y Jehová cumplirá su palabra en ti. Habitará y nunca te dejará. ¡Amén! Nada es más importante que tu relación con Dios. Hacer lo que él dice, pero vivir como tu quiera no combinan. Es una obediencia incompleta o a medias y el resultado de la misma es una desobediencia completa. Arregla tus cuentas con Dios, y si haces algo para él, cerciórate primero que él está contigo. Recuerda lo que dice el cántico gradual; para Salomón:
* (Salmos 127:1) “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.”
Espero que esta mañana puedas apreciar y aprender, que tu tiempo con Dios y tu relación con él vale más que cualquier sacrificio. No cambiemos el orden. Hagamos las cosas con Dios, no solos y tendrás su respaldo. Dios te bendiga es mi deseo.